Quien busca modelos de diseño instruccional casi siempre está buscando una cosa: ADDIE. Y con razón — ADDIE es el modelo clásico, el acrónimo de Análisis, Diseño, Desarrollo, Implementación y Evaluación, y casi todos los demás modelos derivan de él.
Lo que casi nadie dice es que los modelos de diseño instruccional no operan todos en la misma escala. ADDIE gestiona el proyecto de diseñar un programa: cómo se conduce el trabajo de principio a fin. No arquitecta la lección — el orden en que una persona concreta va a aprender el martes a las diez de la mañana.
Este artículo desarrolla ADDIE completo en clave de capacitación corporativa, compara los demás modelos —SAM, ASSURE, Dick y Carey, Merrill— y te da el criterio para elegir entre ellos. Y te muestra la mitad del mapa que quien llega buscando ADDIE suele no ver.
Soy Roberto Bernal, Master Certified Coach (MCC) de la International Coaching Federation y egresado del programa Designing Learning Online (DLO) de ATD, la Association for Talent Development. Desde 2008 el International Coaching Institute diseña y facilita programas de capacitación con estos modelos como herramienta de trabajo, no como teoría.

Qué son los modelos de diseño instruccional
Un modelo de diseño instruccional es una secuencia ordenada de decisiones para construir una formación: qué se define primero, qué se produce después y cómo se comprueba que funcionó. Su función es impedir la forma más cara de fabricar un programa: abrir las diapositivas y empezar por el contenido.
Los modelos son herramientas dentro de una disciplina mayor: el diseño instruccional, el enfoque sistemático que decide si tu gente va a poder hacer algo distinto cuando el programa termine. El modelo ordena el trabajo; la disciplina define qué trabajo hay que hacer.
Marina Arshavskiy, en Diseño Instruccional para el Aprendizaje en Línea, describe esa disciplina como ciencia y arte a la vez: ciencia porque se apoya en las teorías del aprendizaje, arte por la creatividad que exige el proceso de diseño. Los modelos son la parte de ciencia — la estructura repetible sobre la que el arte trabaja.
¿Y por qué debería importarle esto a quien compra capacitación y no a quien la diseña? Porque el modelo que usó tu proveedor —o la ausencia de uno— decide qué recibes a cambio de la inversión. Peter Drucker lo dijo sin anestesia:
Si usted cree que la formación es cara, pruebe con la ignorancia.
Peter Drucker
Lo caro no es solo no formar. Es formar sin diseño: pagar el programa completo y quedarte con una experiencia que no cambió ninguna conducta.
El modelo ADDIE: las cinco fases del diseño instruccional

ADDIE gestiona el proyecto de diseño completo, de la necesidad detectada al resultado medido. Cada fase produce un entregable que la siguiente necesita, y esa es su fortaleza: nada se construye antes de decidir para qué.
Sigue siendo el modelo más usado, y entenderlo por dentro te sirve aunque nunca vayas a diseñar nada: es la radiografía de lo que un proveedor serio debería poder mostrarte fase por fase.
Análisis: qué tiene que cambiar y en quién
Aquí se evalúa la necesidad antes de decidir cualquier contenido. No «¿qué tema damos?», sino: qué desempeño falta, qué conducta tiene que cambiar, en qué grupo de personas, y qué conocimientos y habilidades exige el rol.
El punto de partida se documenta con quien conoce la operación y, cuando aplica, con un instrumento conductual. En nuestros programas esa lectura la aporta el perfil Everything DiSC Workplace, la evaluación validada de Wiley que describe el estilo de comportamiento de cada participante y cómo interactúa con los demás: produce un mapa del grupo antes de empezar.
En esta fase se decide también cómo se va a evaluar el resultado. Al inicio del proyecto, no al final — si la medición se improvisa en la última semana, ya no hay contra qué comparar.
Diseño: la ruta y sus objetivos
Con el análisis en la mano se traza la estrategia: los objetivos de aprendizaje de cada competencia, las evaluaciones que demostrarán su dominio, la secuencia de los temas y los requisitos previos. El prework —el trabajo anterior a la sesión: una lectura, una evaluación, un caso— se define aquí, para que el grupo llegue al aula con el terreno parejo.
Los objetivos son el corazón de la fase, y tienen una prueba de calidad de una sola pregunta: ¿cómo lo sabremos? Un objetivo con verbo observable —elaborar, conducir, demostrar— la responde; «comprender» o «sensibilizar» no la responden nunca. Cómo se redactan esos objetivos de aprendizaje, con su fórmula completa, es tema de otro artículo.
Aquí también se eligen los métodos y los medios de entrega — en ese orden. El medio es una consecuencia del objetivo, no una preferencia de agenda.
Desarrollo: la producción de materiales
Es la fase productiva: manuales y hojas de trabajo, presentaciones, guías del facilitador, casos de estudio, escenarios de práctica y el contenido virtual si la ruta lo pide.
Y es la fase que más se confunde con el diseño instruccional entero. Producir materiales es una fase de cinco — cuando un proveedor te muestra un manual bonito como evidencia de diseño, te está mostrando el desarrollo sin el análisis ni el diseño que deberían haberlo precedido.
Implementación: la puesta en marcha
La formación se ejecuta según un plan definido antes: calendario, entregas modulares, logística y facilitación. Si las fases anteriores se hicieron bien, esta es la menos dramática — el facilitador entrega una ruta ya diseñada, no improvisa una.
Aquí se nota la diferencia entre programa y evento: el evento se produce una vez; el programa se implementa por entregas, con aplicación entre una y otra.
Evaluación: la comprobación del resultado
Se mide cuánto se aprendió, cuánto se retuvo y qué tanto se cumplieron los objetivos definidos en el diseño. Es la fase que cierra el círculo con el análisis: aquello que la fase 1 decidió medir, aquí se mide.
Medir bien exige saber qué tipo de resultado prometió el programa. La taxonomía de Bloom —la clasificación clásica de los resultados de aprendizaje— se traduce en la empresa en tres preguntas: ¿lo entiende? ¿puede hacerlo? ¿quiere hacerlo? Cada una se comprueba distinto, y su desarrollo es tema de otro artículo.
Un matiz que ADDIE mismo enseña: aunque la evaluación es la última fase, en la práctica recorre todo el proceso. Cada fase se revisa contra la anterior — no se espera al final para descubrir que el análisis estaba mal.
Los otros modelos: SAM, ASSURE, Dick y Carey y Merrill
Ninguno de estos modelos refuta a ADDIE: lo adaptan, lo acotan o lo complementan. Lo honesto es decir qué aporta cada uno y cuándo conviene — sin venderte ninguno como el definitivo.
SAM: el iterativo
SAM —Successive Approximation Model, el modelo de aproximaciones sucesivas— sustituye la línea recta de ADDIE por ciclos cortos: se diseña un prototipo pequeño, se prueba, se corrige y se vuelve a probar. Cada vuelta produce una versión mejor del programa, en lugar de una fase más del proyecto.
Conviene cuando el contenido cambia con frecuencia o cuando quien aprueba necesita ver algo funcionando antes de autorizar el todo. Su riesgo es el inverso al de ADDIE: tanta iteración sin un análisis firme puede pulir un programa que resuelve el problema equivocado.
ASSURE: la sesión con medios
ASSURE es un modelo de seis pasos pensado para planear una sesión apoyada en medios y tecnología: analizar a la audiencia, declarar los objetivos, seleccionar métodos y medios, usarlos bien, exigir la participación activa de quien aprende y evaluar.
Su escala es la sesión más que el programa completo. Es útil cuando la pregunta es «¿cómo aprovecho bien la tecnología en esta clase?» — y se queda corto cuando la pregunta es «¿cómo cambio una conducta en toda una capa de la organización?».
Dick y Carey: el enfoque de sistemas
El modelo de Dick y Carey trata la formación como un sistema: cada componente depende de los demás, y los objetivos, la instrucción y la evaluación se verifican entre sí en cada paso. Nada queda alineado por casualidad.
Es el más riguroso del grupo, y por eso conviene en programas grandes donde el costo de un desalineamiento es alto. Su precio es la carga de trabajo: exige más análisis y más documentación que cualquiera de los otros.
Merrill: los principios, no las fases
Merrill no propone fases sino principios que cualquier modelo debería cumplir: el aprendizaje mejora cuando la persona trabaja sobre problemas reales de su contexto, cuando se activa lo que ya sabe, cuando ve una demostración, cuando aplica lo nuevo y cuando lo integra a su trabajo.
No compite con los anteriores: funciona como lista de verificación transversal. Un programa puede seguir ADDIE o SAM al pie de la letra y aun así violar los cinco principios — y Merrill es la forma de detectarlo.
La mitad que falta: ADDIE gestiona el proyecto, no la lección

Aquí está el punto que este comparativo existe para dejarte claro. ADDIE gestiona el proyecto de diseño. La lección —lo que ocurre dentro del aula, hora por hora— se arquitecta con otros modelos. No compiten: operan en escalas distintas.
ADDIE te dice cómo conducir el trabajo: analizar la necesidad, diseñar la ruta, desarrollar los materiales, implementar y evaluar. Lo que no te dice es en qué orden va a aprender una persona dentro de la sesión, qué tiene que pasar en cada momento para que algo se quede, ni cuánta práctica necesita ese contenido para volverse conducta.
Por eso un programa puede cumplir las cinco fases de forma impecable —análisis documentado, objetivos escritos, materiales producidos a tiempo— y aun así entregar una lección que empieza por el contenido, dedica casi todo el tiempo a exponer y termina sin criterio de evaluación. El proyecto estuvo bien gestionado; la lección nunca fue diseñada.
Esa mitad del mapa tiene sus propios modelos, y conviene que sepas que existen:
- El ciclo 4MAT organiza la lección alrededor de cuatro preguntas que todo cerebro necesita responder, en orden: ¿por qué?, ¿qué?, ¿cómo? y ¿qué pasaría si…? Su efecto es que la sesión empieza por la relevancia y termina en la aplicación — no al revés. Es tema de su propio artículo.
- Los nueve eventos de Gagné describen qué tiene que ocurrir dentro de la lección para que el aprendizaje se produzca —de captar la atención a asegurar la transferencia, que lo aprendido vuelva al puesto de trabajo—, y las fases ROPES los empaquetan en una estructura de sesión utilizable. Cómo se estructura una lección con ellos es tema de otro artículo.
Estos modelos operan dentro de ADDIE: cuando la fase de Diseño decide la secuencia de una sesión, el que trabaja es el ciclo, no el acrónimo. Son dos niveles del mismo método — el que desarrollo completo en la guía de diseño instruccional del Instituto.
De ahí la conclusión que ordena todo este artículo: tener ADDIE no es tener diseño instruccional completo. Es tener la mitad — la gestión sin la arquitectura.
Cómo elegir: qué pregunta responde cada modelo

Elegir modelo no es un concurso de popularidad. Cada uno responde una pregunta distinta, y la forma correcta de elegir es identificar cuál es la tuya.
| Modelo | La pregunta que responde | Cuándo conviene |
|---|---|---|
| ADDIE | ¿Cómo conduzco el proyecto completo? | Programas de alcance definido, con necesidad de control y entregables por fase. El punto de partida en la mayoría de los casos. |
| SAM | ¿Cómo avanzo sin esperar el diseño perfecto? | Contenido que cambia seguido, plazos cortos, necesidad de mostrar prototipos pronto. |
| ASSURE | ¿Cómo planeo una sesión apoyada en medios? | La escala de la sesión individual, con tecnología de por medio. |
| Dick y Carey | ¿Cómo garantizo que objetivos, instrucción y evaluación queden alineados? | Programas grandes donde el costo de un desalineamiento es alto. |
| Merrill | ¿Qué principios deben cumplirse, use el modelo que use? | Siempre — como verificación transversal sobre cualquier otro modelo. |
| El ciclo de la lección (4MAT · Gagné · ROPES) | ¿En qué orden aprende una persona dentro del aula? | Siempre — es la capa que ningún modelo de gestión cubre. |
Fíjate en la última fila: no es opcional. Puedes cambiar ADDIE por SAM según el proyecto, pero la lección siempre necesita su propia arquitectura — ningún modelo de gestión la trae incluida.
Y si no vas a diseñar nada, la tabla te sirve igual: pregúntale a tu proveedor con qué modelo trabaja y qué modelo usa dentro de la sesión. La primera pregunta la responde casi cualquiera; la segunda separa a quien diseña de quien expone.
Los modelos en un programa real
En el International Coaching Institute los dos niveles trabajan juntos: ADDIE conduce el proyecto —del análisis de la necesidad a la evidencia del cambio— y la lección se arquitecta con el ciclo, para que cada sesión empiece por la relevancia y la práctica pese más que la exposición.
Ese es el método que opera nuestro modelo mixto desde 2008: presencial combinado con encuentros sincrónicos, contenido asincrónico entre módulos y supervisión individual. Los modelos de este artículo no son teoría de referencia: son la herramienta con la que se construye cada propuesta.
Si estás evaluando una capacitación para tu equipo y quieres una propuesta diseñada en los dos niveles, conversemos sobre tu programa.
Preguntas frecuentes
¿Qué es el modelo ADDIE?
Es el modelo clásico del proceso de diseño instruccional: un acrónimo de sus cinco fases — Análisis, Diseño, Desarrollo, Implementación y Evaluación. Gestiona el proyecto de crear una formación de principio a fin, y casi todos los demás modelos derivan de él. Sigue siendo el más usado.
¿Cuáles son las fases del diseño instruccional?
En el modelo ADDIE son cinco: Análisis (qué desempeño falta y en quién), Diseño (objetivos, secuencia, evaluaciones y medios), Desarrollo (producción de materiales), Implementación (la ejecución según plan) y Evaluación (comprobar cuánto se aprendió y qué objetivos se cumplieron). Cada fase produce un entregable que la siguiente necesita.
¿Qué diferencia hay entre ADDIE y SAM?
La forma de avanzar. ADDIE es secuencial: cada fase se completa y alimenta a la siguiente. SAM es iterativo: ciclos cortos de prototipo, prueba y corrección que producen versiones cada vez mejores del programa. ADDIE da control y entregables por fase; SAM da velocidad de ajuste cuando el contenido cambia con frecuencia.
¿Cuáles son los modelos de diseño instruccional más usados?
ADDIE encabeza la lista, y sobre su base trabajan SAM (iterativo), ASSURE (sesiones con medios), Dick y Carey (enfoque de sistemas) y los principios de Merrill (verificación transversal). A ellos hay que sumar los modelos de la escala de la lección — el ciclo 4MAT, los eventos de Gagné y las fases ROPES—, que ningún modelo de gestión reemplaza.
¿ADDIE sirve para diseñar una capacitación de empresa?
Sí, y es el punto de partida natural: obliga a analizar la necesidad antes de producir nada y a definir desde el inicio cómo se medirá el resultado. Lo que ADDIE no resuelve solo es la arquitectura de cada sesión — un programa corporativo serio lo combina con un modelo de lección, para que la práctica y la aplicación no queden al criterio del momento.
¿Cuál es el mejor modelo de diseño instruccional?
No existe un mejor modelo absoluto: los modelos de diseño instruccional responden preguntas distintas y la elección depende de tu proyecto — ADDIE para conducirlo, SAM cuando necesitas iterar, Dick y Carey cuando la alineación es crítica. El error de fondo no es elegir mal el modelo de gestión: es quedarse solo con él y dejar la lección sin diseñar.




