En la vida, nuestras decisiones y acciones están influidas por las actitudes que adoptamos hacia diferentes situaciones y desafíos.

Existen dos tipos de actitudes que pueden condicionar tu manera de actuar en la vida.

En esta publicación, las analizaremos a través de representarlas mediante un termómetro o termostato.

Al igual que estos dispositivos regulan la temperatura en un espacio, tus actitudes pueden regular las respuestas que das ante las circunstancias.

Descubriremos cómo estas dos perspectivas pueden influir en tu manera de vivir y enfrentar el mundo que te rodea.

Qué es la actitud

Bolas antiestrés con caras felices se utilizan para representar la actitud.

Según Wikipedia, la actitud consiste en el comportamiento que emplea un individuo frente a la vida. Se puede decir que es su forma de ser y proyectarse.

La palabra «actitud» proviene del latín «actitudo«, que a su vez deriva de «actio«, que significa «acción» o «comportamiento«.

Por lo tanto, el significado etimológico de «actitud» está relacionado con la forma en que una persona se comporta o actúa en respuesta a diversas situaciones, eventos o personas.

También puede considerarse como la disposición de ánimo que impacta lo que haces. Por lo tanto, tu tipo de actitud involucra un estado mental y emocional que organiza tu actuar y se proyecta sobre los demás.

“La actitud es una pequeña cosa que hace una gran diferencia”. Wiston Churchill

En términos más contemporáneos, la actitud se refiere a la disposición mental y emocional de una persona hacia algo o alguien.

Es una expresión de sus creencias, valores, pensamientos y sentimientos, que influye en su percepción y respuesta ante el mundo que la rodea.

La actitud puede ser positiva o negativa y juega un papel crucial en la forma en que una persona se relaciona con su entorno y aborda los problemas y desafíos de la vida.

Diversas fuentes de la psicología de la actitud, afirman que existen múltiples formas de definir qué es la actitud. Sin embargo, quiero evitar caer en un complejo análisis terminológico.

Por lo tanto, voy a explicar esta predisposición aprendida que llamamos actitud mediante dos analogías. En este sentido, puedo afirmar que en términos de analogías, existen dos tipos de actitudes: termómetro o termostato.

Dos tipos de actitudes

En tu lugar de trabajo y en tu familia puedes priorizar uno de estos dos tipos de actitudes.

Un termómetro simplemente lee la temperatura y se queda de modo estable en su lectura a menos que la temperatura del ambiente cambie.

En cambio, un termostato no solo lee la temperatura emocional del ambiente, también la ajusta. Un termostato tiene la capacidad de generar un efecto positivo en el ambiente.

Cuando eres termostato en tu lugar de trabajo y familia, eres capaz de ajustar tu actitud. Esta capacidad permite crear un ambiente más acogedor y agradable.

Esta distinción metafórica se aplica a nuestras actitudes en la vida: podemos ser meros observadores de las circunstancias (como un termómetro) o tomar un papel activo en moldear nuestras respuestas y entorno (como un termostato).

Niégate a aceptar la lectura emocional que percibes. Sé un agente del cambio que quieres sentir en tu mundo.

“Si no te gusta algo, cámbialo. Si no lo puedes cambiarlo, cambia tu actitud». Maya Angelou

¿Eres termómetro o termostato?

Una dama tiene su dedo en la quijada en señal de reflexión.

Ya conoces los dos tipos de actitudes desde la diferencia entre el termómetro y el termostato. Mientras que el primero reacciona a la temperatura, el segundo actúa para modificarla.

La mayoría de las personas, reaccionan a lo que les sucede durante el día. En este sentido, son las circunstancias las que influyen en su estado de ánimo o actitud emocional.

¿Cuál es tu actitud? ¿Eres termómetro o termostato?

Cuando comiences a actuar como un termostato, serás tú quien decida qué disposición de ánimo vas a impregnar durante el día. Porque aun cuando surja algo que afecte el ambiente, tú podrás responder y regular la temperatura mental y emocional a través de tu actitud.

“Las actitudes son contagiosas. ¿Merece la pena contagiarse de la tuya? Dennis y Wendy Mannering

Ejemplos de actitudes

Una pila de letreros de carretera en color amarillo están impresos con la palabra Ejemplos.

Roger Fisher, en su libro El caballero de la armadura oxidada”, nos da ejemplos de actitudes desde cómo actúan los animales.

En su libro, nos narra la aventura de un valiente héroe, representado por la figura de un caballero. A través de una cruzada de transformación personal, el caballero recorre diferentes castillos con el propósito de liberarse de la armadura que lo mantiene atrapado.

Son muchas las actitudes negativas que también nos pueden restringir la vida y representar para nosotros una armadura. No obstante, el autor nos invita a aprender de los animales.

Los animales son ejemplos de actitudes positivas. A diferencia de los humanos, ellos aceptan lo que sucede y son resilientes. Son capaces de transformar el ambiente y sacar lo mejor de las circunstancias.

Fisher comenta que nunca escucharás a un conejo decir: “Espero que salga el sol esta mañana para poder ir al lago a jugar”. Si el sol no sale, no le estropeará el día al conejo. Es feliz con lo que tiene. El conejo es capaz de disfrutar y convertirse en sol, aun en medio de la lluvia.

Funciones de las actitudes

Un dedo señala unos dados que tienen caritas que reflejan diversas actitudes.

Las actitudes desempeñan varias funciones fundamentales en la psicología humana y en la forma en que las personas interactúan con su entorno.

Estas funciones han sido estudiadas y descritas por diversos teóricos de la psicología social. Aquí, se presentan algunas de las funciones de las actitudes:

Función de conocimiento

Las actitudes pueden servir como una forma eficiente de organizar y simplificar la información en el mundo complejo que nos rodea.

Ayudan a las personas a categorizar y clasificar objetos, personas, ideas o situaciones en términos de “bueno” o “malo”, lo que facilita la toma de decisiones y la comprensión del entorno.

Función de expresión social

Las actitudes son una forma importante de expresar nuestras creencias y valores a los demás. A menudo, las personas utilizan sus actitudes para comunicar quiénes son y en qué creen. Esto puede ser especialmente relevante en contextos sociales, como la pertenencia a un grupo o la identidad cultural.

Función de autodefensa

Las actitudes pueden desempeñar un papel en la protección de la autoestima y la integridad emocional de una persona. Por ejemplo, una actitud negativa hacia un objeto o idea que amenaza la autoimagen puede ayudar a reducir la ansiedad o la disonancia cognitiva.

Función de valoración

Las actitudes también pueden servir como guías para la toma de decisiones y la evaluación de opciones. Cuando una persona tiene una actitud positiva hacia algo, es más probable que lo elija o lo considere deseable. Esta función es especialmente importante en la toma de decisiones personales y de consumo.

Función de autoafirmación

Las actitudes pueden contribuir a la sensación de autoafirmación y coherencia personal. Cuando las personas actúan de acuerdo con sus actitudes, se sienten más auténticas y congruentes con sus valores y creencias, lo que puede aumentar su bienestar emocional.

Función de definición de identidad

Las actitudes pueden desempeñar un papel en la construcción y definición de la identidad personal. Lo que una persona valora y a lo que se opone puede ser parte integral de su sentido de sí mismo y de su pertenencia a un grupo o comunidad.

Función de motivación y orientación

Las actitudes pueden motivar a las personas a tomar medidas. Por ejemplo, una actitud positiva hacia el ejercicio físico puede motivar a alguien a mantener un estilo de vida activo. Esta función puede ser especialmente relevante en el ámbito del cambio de comportamiento y el coaching.

Las actitudes cumplen una serie de funciones importantes en la vida de las personas, desde la simplificación de la información hasta la expresión de valores personales y sociales. Estas funciones influyen en la forma en que percibimos, evaluamos y respondemos a nuestro entorno, y tienen un impacto significativo en nuestras interacciones sociales y decisiones personales.

Dos tipos de actitudes en coaching

Estos dos tipos de actitudes en coaching son muy importantes. Cuando un cliente llega a la sesión con un reto, dificultad o problema, como coach puedes ser termómetro o termostato.

¿Te gustaría saber qué es coaching?

Coach termómetro

Eres termómetro cuando reaccionas a la situación del cliente y dejas que sus emociones negativas influyan en tu estado de ánimo.

Un coach termómetro, simplemente lee la temperatura emocional del cliente y no hace nada por regularla.

Emociones negativas

Coach termostato

Eres un coach termostato cuando aceptas la lectura emocional del otro, aunque sea negativa. No obstante, decides cómo regular el ambiente a través de tu propia actitud o mediante una actitud proactiva. Tu manejo emocional puede liberar la atención del cliente y ayudarle a atender las cosas que le pueden ayudar a cambiar.

En este sentido, tus preguntas pueden cambiar el estado emocional de la sesión. Por ejemplo, cuando un coach practica la gratitud en coaching, puede preguntar sobre qué sí está funcionando en la vida del cliente. Esta sencilla pregunta puede cambiar el clima de la sesión desde el inicio, pues enfoca al cliente en las cosas positivas que también tienen lugar.

Las preguntas que haces y la forma en que las haces, pueden colocar a los clientes en estados de carencia o en estados de recursos. Ya sea por el mal uso del tono de voz o debido a tu lenguaje corporal o por las suposiciones limitadoras que incluyas en tus preguntas, puedes influenciar el estado emocional del cliente.

Por ejemplo, en relación concon las suposiciones, no es lo mismo preguntar: ¿qué es lo peor de este problema?, a preguntar: ¿qué recursos tienes para hacerle frente a esta situación?

Finalmente, es importante que sepas que eres tú quien debe modelar el estado emocional al que quieres llevar al cliente. Si lo quieres entusiasmar, primero debes sentir en ti el entusiasmo. Luego, a través de tus preguntas, tono de voz y lenguaje corporal, podrás contagiar este estado emocional a tu cliente. Es así como te conviertes en termostato.

«En lugar de ser un lujo, las emociones son una forma muy inteligente de conducir a una persona hacia ciertos resultados». Antonio Damasio

Características de las actitudes

Diferentes figuras de papel con caritas que reflejan diferentes estados de ánimo son usadas para representar las características de las actitudes.

Las actitudes desempeñan un papel importante en el ámbito del coaching, ya que afectan tanto al coach como al cliente, y pueden influir en el éxito y la efectividad del proceso de coaching.

Aquí se describen algunas de las formas en que las actitudes son aplicables al coaching:

Actitud de empatía

La empatía es esencial para un coach. Tener una actitud empática implica comprender y conectar emocionalmente con el cliente, mostrando interés genuino por sus preocupaciones y experiencias. Esto ayuda a construir una relación de confianza y apoyo.

Actitud de escucha activa

Un buen coach debe tener una actitud de escucha activa, lo que significa prestar total atención al cliente sin interrumpirlo, hacer preguntas abiertas y reflejar sus pensamientos y sentimientos. Esta actitud fomenta la comunicación efectiva y facilita el autoconocimiento del cliente.

Actitud sin juicio

El coaching es un espacio seguro en el que los clientes deben sentirse libres para expresarse sin temor a la crítica o el juicio. El coach debe mantener una actitud de no juicio, aceptando al cliente tal como es y evitando emitir valoraciones negativa.

Actitud de motivación y ánimo

El coach debe ser una fuente de motivación y ánimo para el cliente. Tener una actitud positiva y alentadora puede inspirar al cliente a tomar medidas y mantener la persistencia en su proceso de cambio.

Actitud de flexibilidad y adaptación

Cada cliente es único, por lo que un coach debe tener una actitud de flexibilidad y adaptación. Esto implica ajustar su enfoque y estilo de coaching para satisfacer las necesidades individuales de cada cliente.

Actitud de ética y confidencialidad

El coaching se basa en la confianza y el respeto. El coach debe mantener una actitud ética, que incluye el respeto por la confidencialidad de la información del cliente y la observancia de estándares éticos profesionales.

En resumen, las actitudes desempeñan un papel fundamental en el coaching, ya que afectan la relación entre el coach y el cliente, la comunicación efectiva y el éxito del proceso de cambio personal y profesional.

Un coach efectivo debe cultivar actitudes que fomenten la confianza, el crecimiento y el bienestar de su cliente.

Reflexión final

Una mano escribe la palabra conclusión, mientras que flechas apuntan hacia un círculo que encierra la palabra.

En nuestra vida diaria, a menudo nos encontramos reaccionando automáticamente a las circunstancias que nos rodean, como un termómetro que simplemente registra la temperatura. Sin embargo, la verdadera transformación se produce cuando decidimos ser termostatos, cuando no solo percibimos las emociones y actitudes del entorno, sino que también tomamos la responsabilidad de ajustarlas.

Esta capacidad de actuar como un termostato nos brinda un poder significativo. Podemos influir positivamente en nuestro ambiente y en las personas que nos rodean al elegir conscientemente nuestras actitudes.

Al asumir este papel, nos convertimos en agentes de cambio, capaces de crear un ambiente más acogedor y agradable tanto en el trabajo como en la familia.

La cita de Maya Angelou nos recuerda que, en última instancia, tenemos el control sobre nuestra actitud negativa, incluso cuando las circunstancias son desafiantes. Podemos elegir cómo responder y regular nuestra temperatura mental y emocional.

Esta elección no solo nos beneficia a nosotros mismos, sino que también puede contagiar actitudes positivas a quienes nos rodean.

Además, el artículo destaca la importancia de adoptar actitudes positivas, tomando inspiración de los animales que aceptan lo que sucede y son resilientes. Esta mentalidad nos permite disfrutar de la vida y encontrar soluciones incluso en medio de la adversidad.

En el contexto del coaching, el artículo nos presenta dos roles fundamentales: el coach termómetro y el coach termostato. Ser un coach termostato implica la capacidad de influir positivamente en el estado emocional del cliente, ayudándolo a enfocarse en soluciones y recursos.

Es un recordatorio de que nuestras preguntas y actitudes como coaches pueden marcar una gran diferencia en la dirección y el resultado de una sesión de coaching.

En resumen, » nos anima a reflexionar sobre nuestra capacidad para elegir nuestras actitudes y cómo estas elecciones pueden impactar significativamente en nuestras vidas y en las vidas de los demás.

Nos recuerda que, en última instancia, tenemos el poder de ser termostatos, ajustando el ambiente que nos rodea a través de nuestras actitudes y elecciones.