Cómo gestionar las emociones: el modelo PPSAR

Cómo gestionar las emociones: el modelo PPSAR

Una noche de lluvia, Roberto manejó hasta un centro comercial a comprar un medicamento. No había un solo estacionamiento libre —salvo dos espacios frente a la farmacia, ocupados por un único auto estacionado a mitad de camino entre ambos—. «Este conductor es un desconsiderado», pensó, y sintió que la molestia le subía. Minutos después, dentro de la farmacia, vio salir corriendo al dueño de ese auto: era un médico que había pasado por un accidente dos cuadras más allá y se había detenido, sin pensar en el estacionamiento, a buscar insumos de primeros auxilios. El enojo desapareció en el mismo segundo en que cambió el pensamiento.

Esa es la clave de cómo gestionar las emociones: no se trata de reprimirlas ni de obedecerlas —se trata de entender qué las produce—. Es el tercer camino del sistema Mente-Cuerpo-Emoción que desarrollo en cómo cambiar a través del coaching: el vértice Emoción.

EMOCIÓN ES DATO — gestionar las emociones es leer la información que traen

Cómo gestionar las emociones: por qué no son el problema

«El coraje no es la ausencia de miedo, sino el triunfo sobre él» — Nelson Mandela

Solemos tratar las emociones como el problema. No lo son. La palabra «emoción» viene del latín emotĭo, de emovere: «mudarse», «moverse hacia afuera». Las emociones existen para moverte a actuar —incluso las que llamamos negativas—.

Toma el miedo. Cuando aparece, la sangre fluye hacia los músculos grandes de tus piernas, preparándote para huir. No significa que tengas que hacerlo —pero biológicamente, tu cuerpo ya se preparó—. Detrás de esa reacción hay sabiduría, no una falla: el miedo te da información sobre una amenaza real o percibida, para que hagas inventario de tus recursos frente a ella. Nelson Mandela lo resumió mejor que cualquier manual de management: «Aprendí que el coraje no era la ausencia de miedo, sino el triunfo sobre él. El valiente no es quien no siente miedo, sino aquel que conquista el miedo.»

El error no es sentir la emoción. El error es no saber qué hacer con ella —y ahí es donde termina controlándote a ti, en vez de que tú la gestiones a ella—.

Cómo gestionar las emociones en 3 pasos: el Modelo PPSAR

Modelo PPSAR: Percibir, Pensar, Sentir, Actuar y Resultados

El modelo que uso para esto lo llamo PPSAR: Percibir, Pensar, Sentir, Actuar, Resultados. Bajo circunstancias normales —no en una emergencia real— el pensamiento antecede al sentimiento: no es la situación la que te hace sentir algo, es lo que piensas sobre la situación. Viktor Frankl lo dijo con una precisión que no he encontrado igualada: «Entre el estímulo y la respuesta hay un espacio. En ese espacio está nuestro poder para elegir una respuesta. En nuestra respuesta radica nuestro crecimiento y nuestra libertad.» Ese espacio es, literalmente, el espacio del pensar.

Primero, separa los hechos de tu interpretación. Un hecho es lo que puedes comprobar objetivamente —lo que ves y lo que oyes—; todo lo demás es una suposición de tu mente. Un consejo práctico: cuando notes que una situación te alteró, descríbela primero solo con hechos verificables, sin adjetivos. Volviendo al estacionamiento: el hecho era «un auto ocupaba dos espacios un día lluvioso». «Es un desconsiderado» ya era una interpretación —y esa interpretación, no el hecho, fue lo que produjo el enojo—.

Segundo, nombra el pensamiento antes de que la emoción tome el control. Un error común: confundir sentir una emoción con ser consciente de lo que sientes. No es lo mismo pánico, que histeria, que susto —y para saber cuál es la tuya, tienes que pensar sobre ella, no solo padecerla—. Las emociones son impulsos químicos rápidos; en cuanto entra la mente, puedes nombrar la emoción, y ese nombre te da información útil para decidir qué hacer con ella.

Tercero, deja que la emoción bien gestionada te lleve a actuar. El objetivo del modelo no es «sentirse bien» —es llegar a un estado emocional que te permita actuar de la forma que produce el resultado que buscas—. En el caso del estacionamiento, cuando Roberto reencuadró el pensamiento («este conductor actuó para ayudar a otros», en vez de «es un desconsiderado»), la emoción cambió de enojo a admiración, y las ganas de actuar cambiaron con ella: de querer confrontar, a querer ayudar. Mismos hechos. Pensamiento distinto. Resultado completamente distinto.

Por qué el Modelo PPSAR funciona

Primero, porque separa lo que ocurrió de lo que tú le añadiste. La mayoría de la carga emocional que cargas no viene del hecho —viene de la interpretación que le pusiste encima sin darte cuenta de que era una suposición, no un dato—.

Segundo, porque coincide con cómo funciona realmente el cerebro, no con el mito popular. Daniel Goleman documentó extensamente cómo comprender el proceso detrás de una emoción —no solo sentirla— es el núcleo de lo que llamamos inteligencia emocional. Nombrar la emoción no la debilita: te da los datos para decidir qué hacer con ella.

Tercero, porque libera la acción en vez de bloquearla. Una emoción bien gestionada no desaparece —se convierte en combustible para el primer paso de acción correcto—, cerrando el círculo completo del sistema Mente-Cuerpo-Emoción: piensas distinto, sientes distinto, actúas distinto.

Recuerda usar tu mente, tu corazón y tu cuerpo —a través de lo que haces— para que todo tu ser se enfoque en el resultado que quieres alcanzar.


Preguntas frecuentes

¿Cómo gestionar las emociones en coaching?

Con el Modelo PPSAR: percibir la situación en términos de hechos, pensar sobre ella sin confundir interpretación con dato, identificar qué sientes a partir de ese pensamiento, y actuar desde ese estado emocional hacia el resultado que buscas.

¿Existen las emociones negativas?

No, en el sentido estricto. Lo que solemos llamar «emoción negativa» es una emoción cuyos efectos no disfrutamos, pero que trae información legítima —el miedo te advierte de una amenaza, el enojo te señala un límite cruzado—. El problema no es la emoción; es no saber qué hacer con ella.

¿Cuál es la diferencia entre emoción y sentimiento?

La emoción es el impulso químico rápido que experimenta tu cuerpo. El sentimiento aparece cuando tu mente le pone nombre a esa emoción —por eso puedes sentir algo intenso y aun así no saber, hasta que lo piensas, si era miedo, ira o sorpresa—.

¿Esto reemplaza el trabajo de comunicación asertiva?

No. Gestionar las emociones ocurre primero, adentro tuyo; la comunicación asertiva es cómo expresas después lo que ya gestionaste. Van de la mano, pero no son lo mismo —esta pieza vive en el sistema de cambio, no en la comunicación—.


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Foto del autor de la publicación: Roberto Bernal, MCC

Sobre el autor

Roberto Bernal es un coach ejecutivo con credencial Master Certified Coach (MCC) de la International Coaching Federation (ICF), el nivel más alto de la profesión, con experiencia desde 2001, especialista en coaching para el desarrollo del liderazgo. Es autor de tres libros publicados en Amazon.