Coaching para despejar el camino

Coaching para despejar el camino

Tienes la ruta trazada.

Sabes de dónde partes, a dónde vas y las actividades que necesitas ejecutar.

Y aun así, algo te detiene.

No es falta de información. No es falta de talento. Es algo más sutil —y por eso mismo, más difícil de ver: la interferencia.

El psicólogo deportivo Timothy Gallwey formuló hace décadas una ecuación que cambió la forma en que entendemos el desempeño humano. Trabajando con tenistas profesionales, descubrió que el mayor obstáculo para el rendimiento no era la falta de técnica: era la voz interior que interrumpía cada movimiento. De ahí nació la ecuación:

Desempeño = Potencial − Interferencia

Lo que significa, en términos prácticos, que el problema rara vez es el potencial. Casi siempre es lo que lo bloquea.

Ese es el trabajo del Destino 4 del GPS del Coaching Profesional™: usar el coaching para despejar el camino, identificando y disolviendo las interferencias que impiden que tu potencial se traduzca en resultado.

CAMINO DESPEJADO — el coaching elimina la interferencia entre potencial y resultado.

Por qué el mapa equivocado es más peligroso que no tener mapa

Hay una diferencia entre no llegar a un destino por falta de plan y no llegar por usar el mapa equivocado.

Con el mapa equivocado puedes poner toda tu energía, seguir cada instrucción al pie de la letra y de todas formas terminar en el lugar incorrecto. En mi libro Rutas del Cambio lo ilustro así: imagina que quieres llegar al Empire State Building en automóvil, pero el único mapa que tienes es el del sistema de metro de Nueva York. Puedes pensar positivamente, actuar con rapidez y mantener la actitud correcta. Pero no llegarás —porque el problema no es la actitud, es el mapa.

Los seres humanos usamos mapas todo el tiempo para interpretar lo que nos rodea. Los llamamos creencias.

Qué bloquea el camino en coaching

Desempeño = Potencial − Interferencia — ecuación de Timothy Gallwey.

Las creencias como filtros de la percepción

Las creencias no son simplemente lo que piensas: son el filtro a través del cual procesas todo lo que ocurre a tu alrededor. Como exploro en Rutas del Cambio, no ves el mundo como es —lo ves como te han condicionado a verlo.

En los clubes y discotecas existe la figura del bouncer o rebotador: el guardia que acepta o niega la entrada usando criterios como la edad o el comportamiento. Tus creencias funcionan de manera similar: filtran el flujo de información que llega a tu mente, dejando pasar lo que confirma lo que ya crees y bloqueando lo que lo contradice.

El problema no es tener filtros —todos los tenemos y los necesitamos. El problema es cuando los filtros son tan estrechos que empobrecen la percepción. Un microscopio con el foco demasiado cerrado revela detalles, pero te hace perder el contexto. Una creencia limitante funciona igual: te da una visión muy definida de por qué algo no es posible, y al mismo tiempo te cierra la vista hacia las rutas que sí lo son.

Cómo la percepción crea la realidad que experimentas

Hay una tarde de lluvia en un estacionamiento. Un automóvil ocupa dos espacios. El conductor es consistentemente percibido por otros como alguien desconsiderado, egoísta, sin respeto por los demás. Se generan pensamientos de molestia. Esos pensamientos producen una sensación de enojo. Ese enojo impulsa acciones —dejar una nota agresiva bajo el limpiaparabrisas, hacer bocina al pasar.

Luego se descubre que ese conductor era un médico que atendía una emergencia en el lugar del accidente y entró al estacionamiento a la carrera para salvar una vida.

¿Cambió la situación objetiva? No. Cambió la percepción. Y con ella cambiaron los pensamientos, los sentimientos, las acciones —y los resultados de esa interacción.

Esta es la mecánica central del Destino 4: percibimos el mundo no como es, sino como nos han condicionado a verlo. Y mientras esa condición no se examina, opera en silencio determinando lo que hacemos y lo que obtenemos.

La interferencia interna: el obstáculo más costoso

Hay dos tipos de interferencias. Las externas —circunstancias, entorno, recursos— generalmente están fuera de tu control. Las internas —los juicios, los supuestos, las creencias sobre ti mismo y el mundo— sí están dentro de tu esfera de influencia.

El coaching se ocupa principalmente de la interferencia interna, no porque las externas no importen, sino porque las internas son las que puedes modificar.

En mis años de práctica, he escuchado versiones de la misma queja en sesiones y talleres: «Rendiría más, pero mi jefe no me da espacio». «Si mi equipo fuera diferente, todo funcionaría». «Si las condiciones cambiaran, podría avanzar». Detrás de cada una de esas frases hay una creencia: que el cambio debe venir de afuera. Y esa creencia tiene un costo inmediato: cede el control sobre los propios resultados.

Cómo el coaching despeja el camino

mapa limitante frente a mapa efectivo en coaching para despejar el camino.

Hacer visible lo que opera en silencio

La interferencia interna tiene una característica que la hace especialmente peligrosa: es inconsciente. Muy pocas personas tienen registro de sus filtros, ni de cuán estrechos son, mucho menos del efecto que producen en sus resultados.

El coaching actúa como un espejo. No añade capacidades al cliente —revela lo que ya está ahí y lo que lo bloquea. A través de preguntas poderosas y escucha activa, el coach ayuda a identificar los supuestos que operan por debajo de la superficie: las creencias que generan los pensamientos, que producen los sentimientos, que impulsan —o frenan— los comportamientos.

Cuando esa creencia se vuelve visible, pierde parte de su poder automático. Nombrar el obstáculo es el primer paso para decidir qué hacer con él.

Del mapa limitante al mapa efectivo

Una vez que la interferencia es visible, el trabajo del coaching es ayudar al cliente a examinar si el mapa que usa es el más preciso para el territorio que transita.

No se trata de pensar positivamente ni de ignorar obstáculos reales. Se trata de verificar si la creencia que gobierna la percepción es exacta —o si hay versiones más completas de la misma situación que el filtro actual no deja entrar.

El coaching no le dice al cliente qué creer. Le da el espacio para examinar sus propias creencias, contrastarlas con la evidencia disponible, y decidir con autonomía si quiere conservarlas o actualizarlas. La persona que emerge de ese proceso no tiene el mismo mapa que tenía al entrar: tiene uno más amplio, más flexible, y más alineado con el destino que eligió en el Destino 2.

El error más común al enfrentar un obstáculo

«No son las circunstancias las que determinan tus resultados, es el mapa que usas» — Roberto Bernal

No es encontrar obstáculos —todo viaje los tiene. El error es buscarlos siempre afuera.

Despejar el camino no es modificar el entorno. Es actualizar el mapa desde el que operas.

«No son las circunstancias las que determinan tus resultados. Es el mapa que usas para interpretarlas.» — Roberto Bernal, MCC

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Foto del autor de la publicación: Roberto Bernal, MCC

Sobre el autor

Roberto Bernal es un coach ejecutivo con credencial Master Certified Coach (MCC) de la International Coaching Federation (ICF), el nivel más alto de la profesión, con experiencia desde 2001, especialista en coaching para el desarrollo del liderazgo. Es autor de tres libros publicados en Amazon.