Coaching corporal: cambiar a través del cuerpo

Coaching corporal: cambiar a través del cuerpo

Llevaba años poniéndome tenso cada vez que hablaba frente a un grupo. Lo intenté todo: prepararme más, respirar antes de entrar, repetirme que estaba listo. Nada cambiaba el nudo en el estómago. Entonces alguien me sugiere algo que no tiene nada que ver con pensar mejor: cambia cómo sostienes tu cuerpo. Problema resuelto.

El coaching corporal —también llamado coaching somático— parte de una idea simple y poco intuitiva: no todo lo que te bloquea vive en tu cabeza. Una parte vive literalmente en tu cuerpo, y por eso a veces no basta con pensarlo distinto ni con nombrar la emoción —hace falta moverse distinto—. Es el tercer camino del sistema Mente-Cuerpo-Emoción que desarrollo en cómo cambiar a través del coaching: el vértice Cuerpo, la corporalidad.

CUERPO COMO PUERTA — el cuerpo es donde el cambio empieza, no solo donde se nota

Coaching corporal: qué es la corporalidad

Los tres dominios del coaching ontológico: lenguaje, emocionalidad y corporalidad

El coaching ontológico —la corriente que sistematizó Rafael Echeverría— distingue tres dominios en todo ser humano: el lenguaje, la emocionalidad y la corporalidad. Los tres se condicionan entre sí, pero el que menos se trabaja en la mayoría de los procesos de desarrollo es el tercero: cómo tu cuerpo —tu postura, tu tensión, tu forma de respirar y de moverte— no solo refleja lo que piensas y sientes, sino que también lo produce.

Echeverría lo desarrolla con detalle en Ontología del Lenguaje, y es una idea que confirmé de primera mano formando coaches: entre las personas que he certificado hay varias maestras de yoga, y eran ellas quienes me lo contaban desde su propia práctica —algo que el coaching, con otro lenguaje, solo vino a confirmar—. Bastaba un cambio de postura sostenido para que una persona tocara emociones profundas que, literalmente, tenía in-corporadas —incorporadas en el sentido más textual de la palabra: dentro del cuerpo—. Ese solo movimiento, sin una sola palabra de por medio, hacía que la persona cambiara.

Cómo usar el cuerpo en coaching: 3 pasos

Cómo usar el cuerpo en coaching: nombra la postura, cámbiala y deja que el comportamiento lo confirme

Usar el cuerpo en coaching no es «relajarse» ni «verse seguro». Es identificar qué está guardando tu cuerpo, moverlo de forma deliberada, y dejar que el comportamiento confirme lo que cambió.

Primero, nombra lo que tu cuerpo ya está diciendo. Antes de cambiar nada, obsérvate: ¿qué postura sostienes cuando te sientes bajo presión? ¿Qué gesto repites sin darte cuenta? Un consejo práctico: pregúntale a alguien de confianza qué nota en tu cuerpo cuando estás tenso —tú mismo casi nunca lo ves, porque para ti es «normal»—. Recuerdo el caso de una participante de una de mis certificaciones, muy seria de gesto, a quien todo el mundo le preguntaba por qué estaba enojada. Ella respondía, siempre con el mismo tono molesto: «Así es mi cara.» Cuando entendió que esa expresión era una postura corporal aprendida —no un hecho fijo de su personalidad—, empezó a practicar deliberadamente una expresión distinta. Meses después la gente le decía: «Qué manera de cambiar.» Y el cambio, en realidad, había entrado por el cuerpo.

Segundo, cambia la postura de forma deliberada —no de un pensamiento, sino de una práctica—. Un error común: tratar de «pensar» tu camino hacia menos tensión, cuando el cuerpo necesita una intervención directa, no una idea. Durante años me puse tenso cada vez que hablaba frente a un público —algo que, en mi profesión, no es un detalle menor—. Se lo comenté a mi mentor, Joseph O’Connor, autor de Coaching con PNL, y su respuesta no fue una técnica de pensamiento: me preguntó si había probado la Técnica Alexander, el método que usan los músicos profesionales, porque el cuerpo es parte de la interpretación —si estás tenso, no tocas igual—. Mi esposa encontró una profesora en Boston, cerca del Conservatorio de Berklee. Bastó una sola sesión de dos horas trabajando el cuerpo para que mi forma de hablar frente a un público cambiara. No fue una nueva idea sobre el miedo escénico. Fue el cuerpo, moviéndose distinto.

Tercero, deja que el comportamiento confirme el cambio. Una postura nueva que no se traduce en ningún comportamiento distinto no llega a ningún lado —el cuerpo abre la puerta, pero el paso hay que darlo—. Por eso este vértice se conecta directo con un primer paso de acción: el mismo primer paso pequeño que cierra cada sesión de coaching, ahora sostenido por un cuerpo que ya no está en la misma postura de antes. Es, en esencia, lo mismo que trabajo cuando ayudo a alguien a salir de su zona de confort: estirar deliberadamente la conducta, no esperar a que las ganas aparezcan solas.

Importancia de la dimensión corporal en el coaching

Primero, porque el cuerpo guarda lo que la mente no siempre nombra. La participante que decía «así es mi cara» no tenía un pensamiento consciente bloqueándola —tenía una postura in-corporada que ni ella misma identificaba como tal—. Sin trabajar el cuerpo, esa pieza se queda invisible para siempre.

Segundo, porque cambiar la postura cambia el estado antes de que el pensamiento lo alcance a explicar. Mi propio caso con la Técnica Alexander no pasó por meses de reflexión sobre el miedo escénico —pasó por dos horas de trabajo corporal directo—. El cuerpo, a veces, es el camino más corto.

Tercero, porque es una habilidad que se entrena, no una decisión que se toma una sola vez. El yoga en las certificaciones de coaching, la Técnica Alexander en los músicos: ambos son prácticas sostenidas, no un truco de un solo uso. La dimensión corporal en el coaching se cultiva con la misma disciplina que el pensamiento o la emoción —no es menos seria por ser física—.

El cuerpo no es el lugar donde se nota el cambio. Muchas veces es el lugar donde el cambio empieza.

«El cuerpo no es donde se nota el cambio; muchas veces es donde empieza» — Roberto Bernal

Preguntas frecuentes

¿Qué es el coaching corporal?

Es el trabajo de cambio que entra por el cuerpo —postura, tensión, movimiento— en vez de por el pensamiento o la conversación. Parte de la idea, central en el coaching ontológico, de que el cuerpo no solo refleja lo que piensas y sientes: también lo produce.

¿Cómo se utiliza la corporalidad en coaching?

Se observa qué postura o tensión sostiene la persona sin darse cuenta, se interviene esa postura de forma deliberada (a veces con prácticas específicas como la Técnica Alexander o el trabajo corporal usado en formación de coaches), y se deja que el nuevo comportamiento confirme el cambio con un primer paso de acción concreto.

¿Es lo mismo que el coaching somático?

Sí —coaching corporal y coaching somático se usan como sinónimos para describir el mismo trabajo: intervenir el cambio a través del cuerpo, no solo del pensamiento o la conversación—.

¿El coaching corporal reemplaza el trabajo con el comportamiento?

No. Es el punto de entrada; el comportamiento es la confirmación. Un cambio de postura que no se traduce en ninguna acción distinta —como dar un primer paso concreto o sostener una conducta nueva, tal como se trabaja al salir de la zona de confort— se queda solo en la superficie.


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Foto del autor de la publicación: Roberto Bernal, MCC

Sobre el autor

Roberto Bernal es un coach ejecutivo con credencial Master Certified Coach (MCC) de la International Coaching Federation (ICF), el nivel más alto de la profesión, con experiencia desde 2001, especialista en coaching para el desarrollo del liderazgo. Es autor de tres libros publicados en Amazon.